El origen del Himno Nacional de Nicaragua tiene raíces religiosas, su primera forma melódica sirvió para alternativa con instrucciones y oraciones catequísticas, tal es lo que refiere el poeta nicaragüense don Salomón Ibarra Mayorga, quien indica que en las últimas décadas del siglo XVIII un fraile misionero franciscano llamado Ernesto o Anselmo Castinove, originario de Toledo, España, acostumbraba cantar un salmo religioso al empezar y concluir las sagradas enseñanzas de la fe cristiana a los indígenas de Subtiaba, en las cercanías de León.
La melodía que el fraile enseñaba fue transmitiéndose de generación en generación, llegando con el tiempo la partitura del canto referido, a manos del profesor de educación musical don Marcelo Soto.
Para la fecha de proclamación de la Independencia de Centroamérica, el canto litúrgico del misionero franciscano se había generalizado y el pueblo nicaragüense lo entonaba tanto en las actividades religiosas como políticas.
Establecida la República Federal en 1824, se ejecutaron en los países centroamericanos dos melodías o himnos: «La Granadera» y la «Antífona de los Colores». La primera se escuchaba en la misa de Tropa, en la parte del Sanctus, al hacer la elevación del Santísimo Sacramento y otras veces al izar o arriar la Bandera Nacional. La segunda era el Himno de la Federación Centroamericana. En los años 1834 a 1840, los gobiernos de don José Zepeda y don José Núnez, llamado de los «Chepes» adoptaron de nuevo el canto religioso de Fray Ernesto o Anselmo Castinove, originario de Toledo, España, acostumbraba cantar un salmo religioso al empezar y concluir las sagradas enseñanzas de la fe cristiana a los indígenas de Subtiaba, en las cercanías de León.
La melodía que el fraile enseñaba fue transmitiéndose de generación en generación, llegando con el tiempo la partitura del canto referido, a manos del profesor de educación musical don Marcelo Soto.
Para la fecha de proclamación de la Independencia de Centroamérica, el canto litúrgico del misionero franciscano se había generalizado y el pueblo nicaragüense lo entonaba tanto en las actividades religiosas como políticas.
Establecida la República Federal en 1824, se ejecutaron en los países centroamericanos dos melodías o himnos: «La Granadera» y la «Antífona de los Colores». La primera se escuchaba en la misa de Tropa, en la parte del Sanctus, al hacer la elevación del Santísimo Sacramento y otras veces al izar o arriar la Bandera Nacional. La segunda era el Himno de la Federación Centroaméricana.
En los años 1834 a 1840, los gobiernos de don José Santos Zelaya y don José Núnez, llamado de los «Chepes» adoptaron de nuevo el canto religioso de Fray Ernesto o Anselmo Castinove.
Disuelta la Federación en 1838, Honduras adoptó «La Granadera» como himno y en Nicaragua «La Antífona De Los Colores» se ejecutaba para tributar honores al pabellón nacional.
En 1876, siendo Presidente de la República de Nicaragua don Pedro Joaquin Chamorro Alfaro (1875-1879), se impuso como Himno Nacional una melodía compuesta por el maestro Carmen Vega, y letra de F. Álvarez. La música de Vega, cuya tonalidad es Fa Mayor, fue junto con la letra de muy corta duración. Sus primeras estrofas son las siguientes. Soldados, ciudadanos, a las armas,
esgrimid las espadas con valor,
que más vale morir independientes
a vivir subyugados en la opresión. Hoy se lanza la patria querida
sobre un campo de gloria inmortal;
hoy, alzando su frente abatida
aniquila el poder colonial. De septiembre la luz se levanta
bella pura cual hija del sol,
y a su vista el ibero se espanta
tiembla y cae el león español.
En 1889 al asumir la Presidencia de la República el Doctor Roberto Sacasa Sarria (1889-1893), apareció un nuevo himno y sin previo concurso se declaró oficial; fue compuesto en Do Mayor por el músico belga Alejandro Cousin, Director de la Banda de los Supremos Poderes. Este himno instrumental, fue abolido después del triunfo de la Revolución Liberal de 1893, porque sus notas de tipo escolar, no concordaban con el ambiente revolucionario de este tiempo. Los adversarios del doctor Roberto Sacasa le dieron el nombre de «Himno de los Palomos». (Nota de La Estrella de Nicaragua: Al Presidente Sacasa Sarria le apodaban «El Palomo»).
Durante la administración del general José Santos Zelaya López (1893-1909), surge un nuevo himno, cuyo autor de la música es don Alejandro Cousin, suegro del general Zelaya; la letra --de autor desconocido-- fue atribuida a varios poetas, entre ellos, Rubén Darío, Santiago Argüello y Manuel Maldonado. A este himno se le llamó «Hermosa Soberana». En septiembre de 1893, la Asamblea Constituyente aprobó la letra del himno «Hermosa Soberana». Hermosa, Soberana,
cual Sultana, Nicaragua,
de sus lagos al rumor,
ve en sus hijos denodados
los soldados del honor. Siempre libre y hechicera
su bandera va flotar,
y apacible se reclina
cual ondina de la mar. Y orgullosa, cual deidad,
muestra altiva el noble pecho,
en defensa del Derecho
y su sana Libertad.
En 1909, a la caída del gobierno del general José Santos Zelaya López, se cambió el himno de «Hermosa Soberana» recordándose de nuevo la música del viejo salmo o himno del misionero español. Fue don Antonio Zapata quien la instrumentó y le hizo los primeros arreglos, respetando su tonalidad original de Sol Mayor; don Marco Antonio Ortega, originario de Granada, escribe la letra de «La Patria Amada»:
«La Patria Amada canta este día
su libertad,
y nos recuerda con alegría
que le debemos amor y paz».
Durante el gobierno del Gral.Emiliano Chamorro Vargas (1917-1920), se declaró a «La Patria Amada» como himno Oficial de la República de Nicaragua, y se autorizó al Poder Ejecutivo, para que cambiara la letra antes mencionada.
«Decreto Nº. 32». El Poder Ejecutivo cambiará
letra del Himno Nacional. El Senado y la Cámara de Diputados de la República de Nicaragua, Decretan:
Art. 1º.- Declárese Himno Nacional al que escrito en sol mayor, actualmente se ejecuta como tan en el país.
Art. 2º.- Se autoriza al Poder Ejecutivo para que cambie la letra del Himno mencionado, cuando lo crea conveniente, y para que regla-mente la forma de rendir honores y respetos al Himno y Bandera nacionales.
Art. 3º.- Derógase cualquier disposición que se oponga a la presente. Dado en el Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados. Managua, 23 de abril de 1918. Ramón Castillo C., D.V.P.- R. C. Arcia, D.S.- Fernando Ig. Martínez, D.S.
Al poder Ejecutivo, Cámara del Senado, Managua, 1º, de diciembre de 1918. Leopoldo Lacayo, S.P.-Sebastián Uriza, S.S.- M. J.Morales, S.A.
Por tanto: Ejecútese.- Casa Presidencial.- Managua, diecinueve de diciembre de mil novecientos dieciocho.- Emiliano Chamorro - El Ministro de la Guerra por la Ley.- Luis E. Rivas.. (Gaceta No. 292,
Lunes 30 de Diciembre de 1918). Tribunal Para la Letra
del Himno Nacional
«Cartera de Guerra y Marina»
El Presidente de la República. Acuerda:
1º.- Designar a los señores Ingeniero don José Andrés Urtecho, Doctor Modesto Barrios, Doctor don Salvador Barberena Díaz, Doctor don Santiago Argüello y Don Mariano Zelaya B, para que integren el tribunal calificador del concurso solicitado por el Ministerio de Guerra para la letra que se adaptará al Himno Nacional.
2º.- Señalar las 4 p.m. del día 16 del corriente y el local del Ministerio de la Guerra para la reunión de los miembros de dicho Tribunal. (Dic. 9 de 1918).. (Gaceta No. 287, 23 de Diciembre de 1918). Las Bases del concurso se limitan a las siguientes condiciones:
1º.- Escribir dos cuarteros para las dos partes del Himno.
2º.- Hablar únicamente sobre la paz y el trabajo.
3º.- Cuidar que la letra se acomodara lo mejor posible a la estructura del Himno.
Por primera vez en la Historia de Nicaragua se sometía a concurso la letra del Himno Nacional. El jurado calificador premió por unanimidad la letra conocida con el nombre de «Salve a Tí, Nicaragua». El autor de la letra, quien participó en forma anónima bajo el seudónimo de Rómulo, fue el poeta Salomón Ibarra Mayorga.
El Himno Nacional fue cantado por primera vez el 16 de diciembre de 1918, en el Ministerio de la Guerra por los profesores Luis A. Delgadillo, Carlos Ramírez Velásquez y Alberto Selva, los cuales eran miembros del tribunal que aceptó la adaptación de la letra a la música. El 28 de Febrero de 1919 se procedió a cambiar la tonalidad del Himno Nacional, y para ello el Presidente de la República emitió el siguiente decreto: Se Cambia Tonalidad
del Himno Nacional. El Presidente de la República, a sus habitantes. SABED: Que el Congreso ha ordenado lo siguiente: Decreto Nº 39 El Senado y Cámara de Diputados de la República de Nicaragua. Decretan:
Único: El Himno Nacional escrito en Sol Mayor quedará, para su mejor estructura y voces musicales, en el tono de Mi Bemol Mayor, debiendo orquestarse con la señalada transportación.
Dado en el Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados, Managua, 26 de febrero de 1919. - Gustavo Paguaga, D.P.- A. Ocón D. D.S.- Ig. Fernando Martínez, D.S.
Al Poder Ejecutivo, Cámara del Senado, Managua, 27 de febrero de 1919. Sebastián Uriza, S.P.- M. J. Morales, S.S.- Juan J. Ruiz, S.S.
Por tanto Ejecútese.- Casa Presidencial.- Managua, veintiocho de febrero de mil novecientos diecinueve.- Emiliano Chamorro.- El Ministro de la Guerra Tomás Masís.
(Gaceta Nº 75, 2 de Abril de 1919).
Sin embargo por razones desconocidas no se cantó, sino hasta veintiún años después, bajo la administración del general Anastasio Somoza García quien lo oficializó, según Decreto del 20 de octubre de 1939. . Se adopta «Salve a Tí Nicaragua» « Nº 3» El Presidente de la República
Considerando:
I - Que por Decreto Legislativo de 19 de diciembre de 1918 se autorizó al Poder Ejecutivo para cambiar la letra con que se canta el Himno Nacional adoptado por el mismo Decreto y en actual vigencia..
II - Que de conformidad con el Decreto Ejecutivo publicado en la gaceta No.287, de 23 de diciembre de 1918, fue designado un Tribunal de Jurado para calificar las composiciones literarias que debían producirse en el concurso abierto para que una nueva letra se adapte al Himno Nacional.
III - Que dicho Tribunal, integrado por lo señores Ingeniero don José Andrés Urtecho, Doctor don Modesto Barrios, Doctor don Salvador Barberena Díaz, Doctor don Santiago Argüello y don Mariano Zelaya B., cumplió su cometido declarando triunfante en el concurso la composición suscrita con el seudónimo de «Rómulo».. Decreta:.
1º.- La Letra del Himno Nacional de Nicaragua será la que resultó triunfante en el concurso verificado durante el mes de diciembre de 1918, y que literalmente dice: . Himno Nacional de Nicaragua
¡Salve a tí, Nicaragua! En tu suelo,
ya no ruge la voz del cañón
ni se tiñe con sangre de hermanos
tu glorioso pendón bicolor.
Brille hermosa la paz en tu cielo,
Nada empañe tu gloria inmortal,
Que el trabajo es ti digno laurel
Y el honor es tu enseña triunfal.
2º.- Este Decreto principiará a regir desde su publicación en La Gaceta. Comuníquese:- Casa Presidencial.-Managua, D. N., 20 de Octubre de 1939. Anastasio Somoza
El Ministro de la Guerra por la ley, J. Rigoberto Reyes, General de Brigada G.N.
(Gaceta, Nº 231, Martes 24 de Octubre de 1939.) Don Salomón Ibarra Mayorga nació en el ciudad de Chinandega, el 8 de Septiembre de 1887. Hizo los primeros estudios en el Seminario Conciliar San Ramón de la ciudad de León y se recibió de Contador en el Colegio Mercantil de Occidente en el año 1909.
Desde muy joven tuvo gran afición por las letras. Su padre, el doctor don Felipe Ibarra, fue un brillante abogado, filólogo, poeta y estilista de nota. Don Felipe tuvo el privilegio de ser maestro de Rubén Darío, a quien inició desde su niñez en la carrera literaria. Su madre, doña Eloisa Mayorga de Ibarra, de ilustre prosapia nicaragüense, perteneció a una familia de poetas y escritores, entre los que sobresalen el propio Rubén Darío.
La vida de Salomón Ibarra Mayorga, crisol de virtudes ciudadanas, discurrió entre las letras y los números, así como en las distintas actividades patrióticas, sociales y culturales del país. A los 24 años dirigía el diario «El Tiempo» único periódico liberal que se publicaba entonces y combatía con sus escritos al régimen del general don Juan José Estrada (1910-1911).
El 4 de mayo de 1911 cayó herido, víctima de un atentado terrorista, según Ibarra Mayorga el autor intelectual fue el general Carlos Pasos. En 1912, dejando la pluma por el rifle, se incorporó a la Revolución Liberal Constitucionalista en la lucha contra el Gobierno de Adolfo Díaz y la intervención extranjera. Como consecuencia, tuvo que emigrar y se asiló en la República de Honduras.
En 1918, a la edad de 31 años, ganó el concurso para la letra del Himno Nacional, con el seudónimo de «Rómulo». Durante 15 años fue Gerente de la «Singer Sewing Machine Company» en Managua, Tegucigalpa, San Pedro Sula, Santa Ana y San Salvador.
Llamado por el Presidente doctor Juan Bautista Sacasa se le confió el puesto de Vice Gerente de la Caja Nacional de Crédito Popular (1935-1946), en el Banco Hipotecario de Nicaragua. También fue secretario de la Junta Local de Asistencia Social de Managua, Presidente varias veces de la Asociación de Escritores y Artista Americanos, sección de Nicaragua, Presidente del Instituto Cultural Nicaragüense-Israelí, Presidente del Club Rotario de Managua y Gobernador del Distrito 424 de Rotary Internacional, que comprende a Centroamérica, Panamá y Belice.
Además de ser autor de la letra del Himno Nacional, lo es también del Himno al Aviador Nicaragüense, Himno a Bolívar, Himno al Maestro, Himno a don Miguel Ramírez Goyena, Himno Escolar Nicaragüense y otros cantos, con la particularidad de que muchos de éstos fueron escritos para una música previamente compuesta por el Profesor Luis A. Delgadillo. En 1949 don Salomón Ibarra Mayorga ganó el premio nacional Rubén Darío y el de la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua.
En mayo de 1955 publicó una «Monografía del Himno Nacional», con los auspicios del Ministro de Relaciones Exteriores (durante el gobierno del Gral. Somoza García), es una obra de gran interés. La poesía de Salomón Ibarra Mayorga, sencilla, expresiva, de espontánea musicalidad, con predominio de musa patriótica.
Después del terremoto de Diciembre de 1972 trasladó su domicilio a Honduras, donde falleció el 2 de octubre de 1985, a la edad de noventa y ocho años. Sus restos fueron repatriados el 12 de Septiembre del año 2000, y descansan en el Salón de los Símbolos Patrios en el Palacio de la Cultura.
¡ Salve a ti, Nicaragua ! en tu cielo
ya no ruge la voz del cañón
ni se tiñe con sangre de hermano
tu glorioso pendón bicolor. Brille hermosa la paz en tu cielo,
nadie empañe tu gloria inmortal,
Que el trabajo es tu digno laurel
Y el honor es tu enseña triunfal Roxana Guadalupe Munoz Callejas (9° B)
El origen del Himno Nacional de Nicaragua tiene raíces religiosas, su primera forma melódica sirvió para alternativa con instrucciones y oraciones catequísticas, tal es lo que refiere el poeta nicaragüense don Salomón Ibarra Mayorga, quien indica que en las últimas décadas del siglo XVIII un fraile misionero franciscano llamado Ernesto o Anselmo Castinove, originario de Toledo, España, acostumbraba cantar un salmo religioso al empezar y concluir las sagradas enseñanzas de la fe cristiana a los indígenas de Subtiaba, en las cercanías de León.
La melodía que el fraile enseñaba fue transmitiéndose de generación en generación, llegando con el tiempo la partitura del canto referido, a manos del profesor de educación musical don Marcelo Soto.
Para la fecha de proclamación de la Independencia de Centroamérica, el canto litúrgico del misionero franciscano se había generalizado y el pueblo nicaragüense lo entonaba tanto en las actividades religiosas como políticas.
Establecida la República Federal en 1824, se ejecutaron en los países centroamericanos dos melodías o himnos: «La Granadera» y la «Antífona de los Colores». La primera se escuchaba en la misa de Tropa, en la parte del Sanctus, al hacer la elevación del Santísimo Sacramento y otras veces al izar o arriar la Bandera Nacional. La segunda era el Himno de la Federación Centroamericana. En los años 1834 a 1840, los gobiernos de don José Zepeda y don José Núnez, llamado de los «Chepes» adoptaron de nuevo el canto religioso de Fray Ernesto o Anselmo Castinove, originario de Toledo, España, acostumbraba cantar un salmo religioso al empezar y concluir las sagradas enseñanzas de la fe cristiana a los indígenas de Subtiaba, en las cercanías de León.
La melodía que el fraile enseñaba fue transmitiéndose de generación en generación, llegando con el tiempo la partitura del canto referido, a manos del profesor de educación musical don Marcelo Soto.
Para la fecha de proclamación de la Independencia de Centroamérica, el canto litúrgico del misionero franciscano se había generalizado y el pueblo nicaragüense lo entonaba tanto en las actividades religiosas como políticas.
Establecida la República Federal en 1824, se ejecutaron en los países centroamericanos dos melodías o himnos: «La Granadera» y la «Antífona de los Colores». La primera se escuchaba en la misa de Tropa, en la parte del Sanctus, al hacer la elevación del Santísimo Sacramento y otras veces al izar o arriar la Bandera Nacional. La segunda era el Himno de la Federación Centroaméricana.
En los años 1834 a 1840, los gobiernos de don José Santos Zelaya y don José Núnez, llamado de los «Chepes» adoptaron de nuevo el canto religioso de Fray Ernesto o Anselmo Castinove.
Disuelta la Federación en 1838, Honduras adoptó «La Granadera» como himno y en Nicaragua «La Antífona De Los Colores» se ejecutaba para tributar honores al pabellón nacional.
En 1876, siendo Presidente de la República de Nicaragua don Pedro Joaquin Chamorro Alfaro (1875-1879), se impuso como Himno Nacional una melodía compuesta por el maestro Carmen Vega, y letra de F. Álvarez. La música de Vega, cuya tonalidad es Fa Mayor, fue junto con la letra de muy corta duración. Sus primeras estrofas son las siguientes.
Soldados, ciudadanos, a las armas,
esgrimid las espadas con valor,
que más vale morir independientes
a vivir subyugados en la opresión.
Hoy se lanza la patria querida
sobre un campo de gloria inmortal;
hoy, alzando su frente abatida
aniquila el poder colonial.
De septiembre la luz se levanta
bella pura cual hija del sol,
y a su vista el ibero se espanta
tiembla y cae el león español.
En 1889 al asumir la Presidencia de la República el Doctor Roberto Sacasa Sarria (1889-1893), apareció un nuevo himno y sin previo concurso se declaró oficial; fue compuesto en Do Mayor por el músico belga Alejandro Cousin, Director de la Banda de los Supremos Poderes. Este himno instrumental, fue abolido después del triunfo de la Revolución Liberal de 1893, porque sus notas de tipo escolar, no concordaban con el ambiente revolucionario de este tiempo. Los adversarios del doctor Roberto Sacasa le dieron el nombre de «Himno de los Palomos». (Nota de La Estrella de Nicaragua: Al Presidente Sacasa Sarria le apodaban «El Palomo»).
Durante la administración del general José Santos Zelaya López (1893-1909), surge un nuevo himno, cuyo autor de la música es don Alejandro Cousin, suegro del general Zelaya; la letra --de autor desconocido-- fue atribuida a varios poetas, entre ellos, Rubén Darío, Santiago Argüello y Manuel Maldonado. A este himno se le llamó «Hermosa Soberana».
En septiembre de 1893, la Asamblea Constituyente aprobó la letra del himno «Hermosa Soberana».
Hermosa, Soberana,
cual Sultana, Nicaragua,
de sus lagos al rumor,
ve en sus hijos denodados
los soldados del honor.
Siempre libre y hechicera
su bandera va flotar,
y apacible se reclina
cual ondina de la mar.
Y orgullosa, cual deidad,
muestra altiva el noble pecho,
en defensa del Derecho
y su sana Libertad.
En 1909, a la caída del gobierno del general José Santos Zelaya López, se cambió el himno de «Hermosa Soberana» recordándose de nuevo la música del viejo salmo o himno del misionero español. Fue don Antonio Zapata quien la instrumentó y le hizo los primeros arreglos, respetando su tonalidad original de Sol Mayor; don Marco Antonio Ortega, originario de Granada, escribe la letra de «La Patria Amada»:
«La Patria Amada
canta este día
su libertad,
y nos recuerda con alegría
que le debemos amor y paz».
Durante el gobierno del Gral. Emiliano Chamorro Vargas (1917-1920), se declaró a «La Patria Amada» como himno Oficial de la República de Nicaragua, y se autorizó al Poder Ejecutivo, para que cambiara la letra antes mencionada.
«Decreto Nº. 32».
El Poder Ejecutivo cambiará
letra del Himno Nacional.
El Senado y la Cámara de Diputados de la República de Nicaragua,
Decretan:
Art. 1º.- Declárese Himno Nacional al que escrito en sol mayor, actualmente se ejecuta como tan en el país.
Art. 2º.- Se autoriza al Poder Ejecutivo para que cambie la letra del Himno mencionado, cuando lo crea conveniente, y para que regla-mente la forma de rendir honores y respetos al Himno y Bandera nacionales.
Art. 3º.- Derógase cualquier disposición que se oponga a la presente. Dado en el Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados. Managua, 23 de abril de 1918. Ramón Castillo C., D.V.P.- R. C. Arcia, D.S.- Fernando Ig. Martínez, D.S.
Al poder Ejecutivo, Cámara del Senado, Managua, 1º, de diciembre de 1918. Leopoldo Lacayo, S.P.-Sebastián Uriza, S.S.- M. J. Morales, S.A.
Por tanto: Ejecútese.- Casa Presidencial.- Managua, diecinueve de diciembre de mil novecientos dieciocho.- Emiliano Chamorro - El Ministro de la Guerra por la Ley.- Luis E. Rivas..
(Gaceta No. 292,
Lunes 30 de Diciembre de 1918).
Tribunal Para la Letra
del Himno Nacional
«Cartera de Guerra y Marina»
El Presidente de la República.
Acuerda:
1º.- Designar a los señores Ingeniero don José Andrés Urtecho, Doctor Modesto Barrios, Doctor don Salvador Barberena Díaz, Doctor don Santiago Argüello y Don Mariano Zelaya B, para que integren el tribunal calificador del concurso solicitado por el Ministerio de Guerra para la letra que se adaptará al Himno Nacional.
2º.- Señalar las 4 p.m. del día 16 del corriente y el local del Ministerio de la Guerra para la reunión de los miembros de dicho Tribunal. (Dic. 9 de 1918)..
(Gaceta No. 287, 23 de Diciembre de 1918).
Las Bases del concurso se limitan a las siguientes condiciones:
1º.- Escribir dos cuarteros para las dos partes del Himno.
2º.- Hablar únicamente sobre la paz y el trabajo.
3º.- Cuidar que la letra se acomodara lo mejor posible a la estructura del Himno.
Por primera vez en la Historia de Nicaragua se sometía a concurso la letra del Himno Nacional. El jurado calificador premió por unanimidad la letra conocida con el nombre de «Salve a Tí, Nicaragua». El autor de la letra, quien participó en forma anónima bajo el seudónimo de Rómulo, fue el poeta Salomón Ibarra Mayorga.
El Himno Nacional fue cantado por primera vez el 16 de diciembre de 1918, en el Ministerio de la Guerra por los profesores Luis A. Delgadillo, Carlos Ramírez Velásquez y Alberto Selva, los cuales eran miembros del tribunal que aceptó la adaptación de la letra a la música. El 28 de Febrero de 1919 se procedió a cambiar la tonalidad del Himno Nacional, y para ello el Presidente de la República emitió el siguiente decreto:
Se Cambia Tonalidad
del Himno Nacional.
El Presidente de la República, a sus habitantes.
SABED:
Que el Congreso ha ordenado lo siguiente:
Decreto Nº 39
El Senado y Cámara de Diputados de la República de Nicaragua.
Decretan:
Único: El Himno Nacional escrito en Sol Mayor quedará, para su mejor estructura y voces musicales, en el tono de Mi Bemol Mayor, debiendo orquestarse con la señalada transportación.
Dado en el Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados, Managua, 26 de febrero de 1919. - Gustavo Paguaga, D.P.- A. Ocón D. D.S.- Ig. Fernando Martínez, D.S.
Al Poder Ejecutivo, Cámara del Senado, Managua, 27 de febrero de 1919. Sebastián Uriza, S.P.- M. J. Morales, S.S.- Juan J. Ruiz, S.S.
Por tanto Ejecútese.- Casa Presidencial.- Managua, veintiocho de febrero de mil novecientos diecinueve.- Emiliano Chamorro.- El Ministro de la Guerra Tomás Masís.
(Gaceta Nº 75, 2 de Abril de 1919).
Sin embargo por razones desconocidas no se cantó, sino hasta veintiún años después, bajo la administración del general Anastasio Somoza García quien lo oficializó, según Decreto del 20 de octubre de 1939. .
Se adopta «Salve a Tí Nicaragua»
« Nº 3»
El Presidente de la República
Considerando:
I - Que por Decreto Legislativo de 19 de diciembre de 1918 se autorizó al Poder Ejecutivo para cambiar la letra con que se canta el Himno Nacional adoptado por el mismo Decreto y en actual vigencia..
II - Que de conformidad con el Decreto Ejecutivo publicado en la gaceta No.287, de 23 de diciembre de 1918, fue designado un Tribunal de Jurado para calificar las composiciones literarias que debían producirse en el concurso abierto para que una nueva letra se adapte al Himno Nacional.
III - Que dicho Tribunal, integrado por lo señores Ingeniero don José Andrés Urtecho, Doctor don Modesto Barrios, Doctor don Salvador Barberena Díaz, Doctor don Santiago Argüello y don Mariano Zelaya B., cumplió su cometido declarando triunfante en el concurso la composición suscrita con el seudónimo de «Rómulo»..
Decreta:.
1º.- La Letra del Himno Nacional de Nicaragua será la que resultó triunfante en el concurso verificado durante el mes de diciembre de 1918, y que literalmente dice: .
Himno Nacional de Nicaragua
¡Salve a tí, Nicaragua! En tu suelo,
ya no ruge la voz del cañón
ni se tiñe con sangre de hermanos
tu glorioso pendón bicolor.
Brille hermosa la paz en tu cielo,
Nada empañe tu gloria inmortal,
Que el trabajo es ti digno laurel
Y el honor es tu enseña triunfal.
2º.- Este Decreto principiará a regir desde su publicación en La Gaceta. Comuníquese:- Casa Presidencial.-Managua, D. N., 20 de Octubre de 1939.
Anastasio Somoza
El Ministro de la Guerra por la ley, J. Rigoberto Reyes, General de Brigada G.N.
(Gaceta, Nº 231, Martes 24 de Octubre de 1939.)
Desde muy joven tuvo gran afición por las letras. Su padre, el doctor don Felipe Ibarra, fue un brillante abogado, filólogo, poeta y estilista de nota. Don Felipe tuvo el privilegio de ser maestro de Rubén Darío, a quien inició desde su niñez en la carrera literaria. Su madre, doña Eloisa Mayorga de Ibarra, de ilustre prosapia nicaragüense, perteneció a una familia de poetas y escritores, entre los que sobresalen el propio Rubén Darío.
La vida de Salomón Ibarra Mayorga, crisol de virtudes ciudadanas, discurrió entre las letras y los números, así como en las distintas actividades patrióticas, sociales y culturales del país. A los 24 años dirigía el diario «El Tiempo» único periódico liberal que se publicaba entonces y combatía con sus escritos al régimen del general don Juan José Estrada (1910-1911).
El 4 de mayo de 1911 cayó herido, víctima de un atentado terrorista, según Ibarra Mayorga el autor intelectual fue el general Carlos Pasos. En 1912, dejando la pluma por el rifle, se incorporó a la Revolución Liberal Constitucionalista en la lucha contra el Gobierno de Adolfo Díaz y la intervención extranjera. Como consecuencia, tuvo que emigrar y se asiló en la República de Honduras.
En 1918, a la edad de 31 años, ganó el concurso para la letra del Himno Nacional, con el seudónimo de «Rómulo». Durante 15 años fue Gerente de la «Singer Sewing Machine Company» en Managua, Tegucigalpa, San Pedro Sula, Santa Ana y San Salvador.
Llamado por el Presidente doctor Juan Bautista Sacasa se le confió el puesto de Vice Gerente de la Caja Nacional de Crédito Popular (1935-1946), en el Banco Hipotecario de Nicaragua. También fue secretario de la Junta Local de Asistencia Social de Managua, Presidente varias veces de la Asociación de Escritores y Artista Americanos, sección de Nicaragua, Presidente del Instituto Cultural Nicaragüense-Israelí, Presidente del Club Rotario de Managua y Gobernador del Distrito 424 de Rotary Internacional, que comprende a Centroamérica, Panamá y Belice.
Además de ser autor de la letra del Himno Nacional, lo es también del Himno al Aviador Nicaragüense, Himno a Bolívar, Himno al Maestro, Himno a don Miguel Ramírez Goyena, Himno Escolar Nicaragüense y otros cantos, con la particularidad de que muchos de éstos fueron escritos para una música previamente compuesta por el Profesor Luis A. Delgadillo. En 1949 don Salomón Ibarra Mayorga ganó el premio nacional Rubén Darío y el de la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua.
En mayo de 1955 publicó una «Monografía del Himno Nacional», con los auspicios del Ministro de Relaciones Exteriores (durante el gobierno del Gral. Somoza García), es una obra de gran interés. La poesía de Salomón Ibarra Mayorga, sencilla, expresiva, de espontánea musicalidad, con predominio de musa patriótica.
Después del terremoto de Diciembre de 1972 trasladó su domicilio a Honduras, donde falleció el 2 de octubre de 1985, a la edad de noventa y ocho años. Sus restos fueron repatriados el 12 de Septiembre del año 2000, y descansan en el Salón de los Símbolos Patrios en el Palacio de la Cultura.
¡ Salve a ti, Nicaragua !
en tu cielo
ya no ruge la voz del cañón
ni se tiñe con sangre de hermano
tu glorioso pendón bicolor.
Brille hermosa la paz en tu cielo,
nadie empañe tu gloria inmortal,
Que el trabajo es tu digno laurel
Y el honor es tu enseña triunfal
Roxana Guadalupe Munoz Callejas
(9° B)